El pragmatismo de la izquierda en Brasil y Chile

En julio de 2022 analizamos las dificultades que tienen tanto las derechas como las izquierdas latinoamericanas para gobernar, aunque ganen elecciones. Dijimos que era el tiempo de las “izquierchas”, porque los candidatos que ganaron por izquierda tienden al centro, y a la centro derecha, durante el ejercicio de gobierno. Veamos cómo va la cosa en Chile y Brasil nueve meses después.  

El gobierno de Boric tiene un problema con la inseguridad y el aumento de la violencia en los delitos. Nunca se había visto tantos crímenes contra Carabineros como en el último año. Esto es una novedad y tiene alterada a la ciudadanía.

Partidarios del gobierno, aunque no todos, y opositores, están pidiendo una respuesta urgente al gobierno. Boric se vio obligado (con el apoyo de Bachelet y Lagos), a desprenderse del “corcet ideológico” con el que llegó a la presidencia para anunciar una inversión millonaria (USD 1.500 millones) en equipamiento para las fuerzas de seguridad y un plan de intervenciones policiales en las comunas más afectas por la inseguridad.

También se opuso a un nuevo retiro de pensiones para evitar una espiral inflacionaria. “Es pan para hoy y hambre para mañana” dijo el presidente socialista (23.03.2023). La economía chilena transita un camino sinuoso entre estancamiento económico (tal vez recesión) e inflación, aunque en leve descenso.

Hay que sumar otro dato importante que surge de nuestros estudios de opinión en Chile. Una preocupación creciente por la inmigración y la idea de que los chilenos están perdiendo sus derechos frente a los inmigrantes que ingresan por la frontera norte. Se va formando así una idea más nacionalista y proteccionista que interfiere con un “ideal latinoamericano” con el que alguna vez soñó Boric y su núcleo duro.

Lula, del Partido de los Trabajadores, necesita más inversiones y las fue a buscar. No tiene el mismo problema que Chile con la inflación, pero sin inversiones y sin exportaciones, no habrá trabajo y eso detona el humor social. En este sentido, ubicar a Dilma Russeff como presidenta del Banco de Desarrollo del grupo BRICS resulta muy significativo. Pasó de ser militante marxista en los ´70 a dirigir un banco de desarrollo de orden internacional.